Terapistas del lenguaje, psicólogos y educadores coinciden en que al principio, del desarrollo del habla solo se ve la punta del iceberg. Tu bebé se comunica, claro que sí. Desde que nace tiene distintas maneras de hacerte saber que necesita de tu atención. El llanto es la primera, pero después empieza a desarrollar habilidades en las que señala, hace gestos e incluso dice sus primeras palabras. Comúnmente son mamá, papá, agua, más y no. Así, los niños empiezan a desarrollar un lenguaje y aprenden a hablar.

La teoría de Noam Chomsky sugiere que el lenguaje es una cualidad inherente del ser humano y que todos hemos nacido con un aparato que nos permite reproducir un idioma una vez que hemos aprendido suficientes palabras.  Algunos estudios sugieren que para cuando los niños cumplen tres años, tienen un vocabulario de alrededor de tres mil palabras.

El blablá y palabras sin sentido que escuchamos en un principio son solo una manifestación de todo lo que se está formando en su cerebro. Para nosotros no significa nada, pero para ellos todo lo que sale de su linda boquita tiene un significado que iremos entendiendo con el tiempo. Pasa lo mismo que con el llanto: cuando nacen no sabes por qué llora. Conforma pasa el tiempo distinguimos cuando es por hambre, por gas, por incomodidad, por sueño.

¿Cómo estimular el habla?

  1. Cantar con ellos. No tiene que ser forzosamente sobre pollitos y conejitos, mientras tenga letra la canción y se entienda, tu hijo podrá ir hablando. Aunque claro, no sé si quieres que desde ya esté cantando canciones de corazones partidos. En lo personal, trato de mezclar entre pollitos, chuchuás y las canciones que a mi me gustan.
  2. La lectura hace que amplíen su vocabulario. Eso en realidad es a cualquier edad, pero con los pequeños lo que hace es que les hablemos constantemente y con palabras que por lo general no utilizamos.
  3. Palabras correctas. Es fácil decir papos y guaguás pero es mejor que los niños aprendan lo que es un zapato y un perro. Crecen muy rápido, y aunque sea un reto decir las palabras correctamente, deben irlas escuchando para familiarizarse con el lenguaje.
  4. Repetir las cosas. Cuando tomes un vaso o una cuchara dile lo que estás haciendo. Ellos van relacionando, si repiten la palabra, vuelve a repetírselas tú para que refuerces el conocimiento.
  5. Elimina ruidos externos. El radio, televisión, sonidos de iPod son distractores. Trata de que tengan un horario. Si no, contaminan el tiempo con tus hijos, la armonía de tu casa y el fino oído de tu pequeño que está escuchando desde tu vientre.
  6. Déjalo hablar. Cuando te cuente algo, aunque entiendas la mitad, asiente. Haz como que hubieras entendido todo. Llega un punto en que se lanzan a hablar y uno no entiende nada de nada pero debemos darles seguridad para que sigan desarrollando los músculos de la lengua.

El lenguaje es algo integral que tiene que ver con muchas cosas físicas y mentales. Sin duda, hay niños que tardan más. Niños cuyos padres hablan idiomas distintos por ejemplo. Hay formas de ayudarlos con ejercicios que puedes encontrar fácilmente en youtube que ayudan a reforzar sus músculos.

Recuerdo que la hija de una de mis mejores amigas empezó a soltar palabras a los 10 meses. Mi hija de dos años y medio apenas empieza a formular frases. Nunca me ha preocupado porque veo que entiende todo y trata de expresarse a su manera. Así que quédate tranquila si tu hijo mantiene chequeos constantes con el pediatra y pasa suficiente tiempo contigo. Ese es el mejor estímulo.

Escrito por Stephania Corpi — July 13, 2015

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