En esta ocasión vamos a tocar un tema que generalmente es el dolor de cabeza de muchos papás nuevos y que todo mundo te dice: “antes que llegue tu bebé, aprovecha para dormir, porque después ya no vas a poder”, “ojalá no batalles mucho para que tu bebé duerma” y comentarios similares. Si bien es cierto que las primeras noches definitivamente el sueño brilla por su ausencia, conforme van pasando las semanas te podrás dar cuenta que los bebés van adquiriendo un patrón y pronto los espacios en los que ellos duermen se vuelven más estables y predecibles.

Los bebés recién nacidos siguen una rutina que básicamente consiste en comer y dormir. Alrededor del primer mes empezarán a establecer horarios de sueño nocturno con periodos de 6 horas aproximadamente, lo cual para alegría de los padres, ya se asemeja más a un horario con el que los papás pueden entrar en una dinámica más tranquila. En mi caso, alrededor de los 2 meses mi bebé empezó a dormir la noche completa. Al día de hoy, a sus 2 años, sigo una rutina que me ha permitido manejar un horario estable y me da la libertad de contar con algunas horas al día para mis pendientes.

Lo más importante es identificar las necesidades de sueño de tu bebé. Puede ser que con una siesta en el transcurso del día tenga suficiente, o dos, una más en la mañana y otra después de comer. Conforme van creciendo estas necesidades también se van reajustando, por lo que pronto podrás darte cuenta que empieza a serles más complicado dormirse y prefieren interactuar contigo. La rutina que implementé que me funcionó desde el principio consistió en lo siguiente:

Recién nacido dormía en mi habitación, por lo que tenía yo la cuna viajera a un lado de la cama. Las siestas que hacía durante el día las hacía en su cuna, en su habitación, por lo que le permitió acostumbrarse a ambientes diferentes de manera más fácil – esto consecuentemente ayudó en el momento en que a los 5 meses, después de estar tranquila y segura que dormir toda la noche ya era un patrón, empezó a dormir todo el tiempo en su cuna. En términos de ambiente, busqué música que lo relajara y que también sirvió para que entendiera que había una dinámica clara. La hora del baño siempre la he manejado antes de dormir, para que esté fresco y relajado.

La decoración del cuarto es recomendada en colores claros, como verdes o azules en caso de niño, o rosa pastel o lila para niñas. La temperatura siempre es un punto importante a considerar, ya que tanto muy fresco como muy caluroso no permitirán el descanso de tu bebé – un pijama ligero y un saco para dormir siempre me han funcionado perfecto. Finalmente, mi bebé se despierta en el transcurso de la noche a tomar agua: un bote con chupón anti-derrames es perfecta ya que la pueden mantener en su cama.

Aquí anexo una tabla con las horas recomendadas a dormir por edad, nuevamente, cada bebé tendrá sus propias necesidades y sólo tú sabes qué es lo mejor para tu hijo, ¡Que descanses!

Escrito por Isabel Morteo — April 29, 2015

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