Un día Sarah cumplió dos, y en efecto llegaron los terribles dos. No sé qué pasó que de pronto me vi desde afuera gritándole probablemente a unos 10 centímetros de su linda carita.

El resultado fue un llanto con temor. Nunca me había mirado así. Por supuesto que en lagrimas la abracé y prometí no volver a hacerlo. No he dejado de gritar, pero sin duda no he vuelto a hacerlo de esa manera.

En ese instante entendí que no quería educar a través del miedo. Lo que nosotros pensamos de nuestros hijos es lo que ellos, en un futuro muy cercano, pensarán de ellos mismos.

“La autoestima proviene de sentir que uno es aceptado, que es capaz, y de saber que nuestras contribuciones son valiosas y valen la pena”, dice Jane Nelsen, terapeuta familiar radicada en California y coautora de la serie Positive Discipline (Disciplina positiva).

Tu objetivo como padre es que tu pequeño desarrolle ese orgullo y respeto por sí mismo para que pueda también respetar a los demás. ¿Es fácil? No, por supuesto que no. El autoestima es algo con lo que los mismos adultos tenemos una batalla constante. Pero sin duda estas bases estarán presentes por el resto de sus días. En esta etapa (alrededor de los dos años), es cuando construyes la base de la pirámide. Por lo que definitivamente quieres que sea un estructura bastante solida.

Últimamente he estado leyendo bastante sobre esto porque creo que en este mundo cada vez hay más desinformación, paradójicamente generado por una sobredosis de información. Vivimos inundados de instrucciones sobre lo que tenemos que enseñarles a nuestros hijos. A los cuatro años prácticamente todos tienen que hablar dos idiomas, saber leer y tener claro cómo abrocharse los zapatos.

Pero he comprendido que cada niño, como cada uno de nosotros, es un mundo y hará todo en la vida a su propio ritmo.

Aquí una lista de cosas que intento aplicar a diario y que, en mi opinión, son esenciales para construir la autoestima de un niño.

  1. No te desestimes frente a él

Si tu te miras al espejo y te ves gorda o fea y ellos sienten esto, pensarán que es normal sentirse así. Un día vi a Sarah mirándose los brazos y moviéndolos (el famoso salero). Debemos estar conscientes que son un espejo de todas nuestras acciones. TODAS. Son unas esponjas que imitan todo lo que hacemos.

  1. Amor ¿incondicional?

Yo sé que adoras a tu cría haga lo que haga. Entonces no te pongas como una loca cuando se embarra de paleta en su vestido nuevo, o te mancha el sofá, o salta sobre la cama con zapatos… ¿acaso no es lo que más quieres en el mundo?

  1. Poner atención y alentarlo a que se exprese

Es muy difícil escucharlos TODO el tiempo. Y aunque sea un poco aburrido el cuento de la retroexcavadora una y otra vez, para ellos no hay nada más importante en el mundo. En verdad, no les importa lo que pasa en tu Facebook o tu Instagram y a ti te debería de importar más lo que ellos tienen que decirte. Eso los hará sentir valiosos.

  1. Enseñar límites

Las reglas deben ser muy claras. Si no puede comer en el sofá, no lo dejes nunca comer en el sofá. Si no puede comer dulces antes de cenar, no lo hagas nunca. Ellos no entienden las excepciones. Así que por quedarte 10 minutos más en el café y tratar de que se esté quieto, no rompas con estas reglas. Sé que es duro, pero las consecuencias son fatales a la larga. Debes ser clara y consistente con estas cosas.

  1. Ofrecer opciones

Cuando ellos toman sus propias decisiones, se sienten empoderados. Las botas de lluvia no se usan cuando hay sol y la temperatura es 30ºC. Y salir con un disfraz de dinosaurio no es cómodo. Pero si ellos se sienten bien con eso, no queda más que llevar un cambio de ropa y zapatos y reírse. A veces ayuda hacerlos sentir que toman decisiones. Por ejemplo preséntale dos opciones de zapatos que ponerse, o pregúntale si quiere comer una manzana o una pera.

  1. Apoyar riesgos saludables y dar responsabilidades

Si tienes un peque súper activo, no lo limites todo el tiempo por miedo que se haga daño. Los niños son muy conscientes de sus posibilidades. Si por el contrario tienes uno que es temeroso, aliéntalo a que pruebe cosas nuevas.

Un error que cometemos es intentar hacerles todo, aunque se manchen y no logren comer ni un pedazo de pasta, ellos tienen que darse cuenta que pueden hacer las cosas por ellos mismos.

Dale responsabilidades… que te ayude a pasar la ropa de la lavadora a la secadora, o traer la ropa sucia a la lavandería o cosas simples para que se sienta capaz.

  1. Dejar que cometa errores

Eso le enseñará a no volverlo a hacer y que a pesar de que ocurra no pierde tu amor y admiración. Cuando tú cometas un error, trata de mostrárselo y enseñarle lo que puedes cambiar la siguiente vez.

  1. Celebra en grande los logros

Cuando logre hacer algo, debes celebrarlo y hacerlo sentir muy especial. Después puedes enseñarle a papá que lo logró o contarle a la abuela después de la gran hazaña. Pueden ser cosas simples como que esperó con paciencia, terminó su plato de comida o te dio la mano durante todo el paseo.

  1. Quitar las etiquetas y comparaciones

Nunca te refieras a otro niño como el gordo, el bueno, el rubio, el moreno. No debemos enseñar a nuestros hijos a poner esas etiquetas desde tan temprana edad. Tampoco es bueno que le digas… “mira como Sofía o Jorgito hace las cosas tan bien”. Nunca lo compares, porque probablemente Sofía y Jorgito lo morderán al día siguiente y esas señales son bastante confusas para nuestros hijos.

Escrito por Stephania Corpi — March 04, 2015

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