Los celos son la expresión emocional de una necesidad, causada por una percepción de desigualdad en una relación con respecto a otros. Se da mayormente entre personas, pero es muy factible que se tengan celos también por la forma en que una relación se disminuye por una cosa, tarea o labor que se interpone.

Algunos ejemplos de realidades que valen mucho para nuestros hijos y que esperan recibir de igual manera equitativa entre hermanos, son: la cantidad de tiempo de convivencia, la calidad de conversación, los reconocimientos, regalos, incluso lo parecido de un hermano a un padre de familia, la simple llegada de un nuevo miembro, o la simpatía que un hermano tiene con uno de los padres.

Cada niño construye la realidad de una manera en función de su carácter, por lo que a veces por su manera de ser, independientemente de que se trate en forma objetiva a ambos, aparecen los celos. Pues como hemos dicho, son ocasionados por una percepción muy personal de una realidad, en donde se perciben en desventaja de posición con respecto a otra persona o tarea que está recibiendo la calidad o cantidad que necesita.

Los celos entre hermanos, por tanto, son algo completamente esperado, pues la familia en el área de hermanos, es un cultivo de relaciones personales que esperan recibir de los padres, atención, amor, cariño, etc. Y están juzgando la calidad de éstos elementos con respecto a lo que ven que pasa con su hermano (pues es su mejor referencia de igual a igual).

Muchas veces se manifiestan y tú como papá los puedes notar. Si tu hijo siente celos es probable que los puedas reconocer al observar:

  1. Conductas de aislamiento.
  2. Agresividad
  3. Infelicidad
  4. Apego excesivo, que antes no tenía, con sus padres.
  5. Cambios de amor injustificados.
  6. Llantos excesivos.
  7. Volverse a hacer pipí en la cama.
  8. Factores en los patrones de sueño y alimentación.

¿Qué hacer si tiene celos?

No hay que temer a los celos de nuestros hijos, ni mucho menos equipararlos con una manifestación de inseguridad de manera negativa. Sentir celos es más parecido a un mecanismo de autodefensa emocional que me motiva a pedir lo que es mío o lo que necesito.

Es muy importante, revisar que nuestro trato para ambos esté distribuido. Evitar comparar acciones, palabras o habilidades de uno con otro.

Estrategia

  • Aumentar la convivencia al jugar un juego que toda la familia pueda participar.
  • Hablar el “idioma” de cada uno nuestros hijos, encontrando si prefieren hablar con el tacto, o ver, o escuchar. Para aprovechar el mejor medio para conectar con ellos.
  • Tomar tiempo con cada uno, en medida de lo posible, donde no haya distracciones, para jugar, lo que él o ella quiera hacer.
  • Medir y controlar, el uso indiscriminado de aparatos electrónicos que puedan estar disminuyendo la cantidad o calidad del tiempo de alguno de nuestros hijos.
  • Conversar con ellos, evitando caer en las respuestas monosilábicas que denotan poco interés en el tema que nos platican, al contrario, responder afectivamente, y en ocasiones con algo de exageración en la emoción, es una forma de darles un concentrado de atención. Cuidado de no fingir de más tu atención, los niños pueden percibirlo.

Observándonos y haciendo un análisis de tiempos y estilos de atención que tenemos para nuestros hijos, podemos la mayoría de las veces contrarrestar este sentimiento. Sin embargo siempre estará la oportunidad de acudir con un especialista para recibir una mejor guía y consejo.

Sigue tu intuición como padre y busca expresar siempre tu amor verificando que este sea recibido y bien entendido por todos y cada uno de tus hijos.

 

Escrito por Paola Celis Sánchez — August 20, 2014

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