Todos los grandes viajes necesitan mucha preparación y organización. La aventura de ser una mamá que trabaja es igual. La clave está en ser la mejor mamá las horas que estás en casa y la mejor profesionista el tiempo que le dedicas al trabajo.

De ahora en adelante el Excel y las apps para organizar los horarios de tu bebé son tu mejor aliado. Si crees que lidiar con un pequeño implicaba muchísimo tiempo y logística, añadirle tus horas de trabajo se traduce en un esfuerzo aún mayor.

¿Se puede? Claro que sí. Pero si no eras organizada tendrás que empezar a trabajar en ello porque si no terminarás por perder la cordura.

Las cosas cambian mucho si decides seguir la lactancia, si tu trabajo es desde casa o si vas a una oficina, pero estos son algunos tips que deberías tomar en cuenta.

  1. La mea culpa

Creo que este es el punto más importante de una madre que trabaja. Para que las cosas puedan funcionar debes saber por qué lo estás haciendo. Regresas a trabajar para darle un mejor futuro a tu bebé, porque sigues siendo una persona cuya profesión y proyectos importan o por la razón que gustes. No pases el tiempo en casa pensando lo que podrías hacer en el trabajo, ni al revés.

Trata de separar los espacios para ser más eficiente. Si estás en tu oficina (sea fuera o dentro de casa) saca adelante los pendientes y no te preocupes por tu pequeño, si habrá comido en la guardería, si se le habrá quitado esa tos que tenía en la mañana, cuántos likes tiene la última foto que subiste de tu pequeña caminado por la casa con tus tacones... Y si estás en casa, disfruta el tiempo con tu pequeño. No veas el celular, no contestes correos y dedícale tu plena atención. Es imposible hacer todo a la vez, pero si dedicas el tiempo necesario a cada cosa y te organizas, podrás lograr cumplir con todos.

Es normal que sientas culpa al principio. Algunas madres sienten que “abandonan” a sus pequeños cuando se van a trabajar. Pero una mamá contenta, significa un bebé contento. Recuerda también que los niños aprenden por el ejemplo que les damos, y probablemente les estamos inculcando esta cultura del trabajo. Además un pequeño tiempo apartados les viene bien a los dos.

  1. Todo importa, así que, ¡anótalo!

Estoy segura que antes de ser mamá tenías la mejor memoria del mundo. Te acordabas de todos los cumpleaños, datos y cosas importantes sin necesidad de apuntar nada. Entre la falta de sueño y la nueva felicidad/preocupación que llegó a tu vida, no te asustes si se te van las cabras al monte. Desde ahora, te lo digo, es mejor anotarlo todo.

Pendientes chiquitos, grandes, cosas que hay que contarle al pediatra para la siguiente visita, cosas que ver con tu esposo, cafés con amigas, juntas importantes, conference calls, horarios de comida de tu pequeño… ¡Todo!

Eso te ayudará a cumplir con todos, y si no por lo menos a avisar que no podrás hacerlo. No confíes en tu memoria que las cosas no serán como antes. Desde ahora, te lo digo, es mejor anotarlo todo… Perdón, eso ya lo dije.

  1. Se vale pedir ayuda

Siempre debes recordar que no estás sola. Seguramente tus amigas y familia te han dicho que cuando tengas una emergencia los puedes llamar. Tómales la palabra. No puedes depender de que llegue la niñera a tu casa, o de que en alguna ocasión de emergencia sí tengas que llevarte trabajo a casa.

Quédate tranquila y acepta toda la ayuda que te ofrezcan, hasta de tu suegra. Al final del día, alguien que esté con tu bebé con un poco más de energía y que lo estimule de manera diferente seguramente lo ayudará a él y a ti a tener un break.

  1. Necesitas tiempo para ti

En medio de la semana alocada de ir y venir, de organización y logística y cumplir con todo necesitas un momentito para ti. Eso mantendrá tu cordura. Tú eliges… Puedes tomar una clase de yoga los sábados por la mañana sabiendo que tu bebé se queda con su papá, o irte por un café a leer un libro durante una hora, tú sola, lo que sea que te relaje.

Es importante que tengas un momentito para ti. Después de ser mamá, ni al baño vamos solas, así que esa hora te servirá para recargar pilas, pensar, y disfrutar un momentito tu semana. Lo importante es mantenerte balanceada para no volverte loca.

  1. Tips para mamás que trabajan

Cuando tengas un momento libre, organiza outfits para tu semana. Seguirás yendo a trabajar como antes sin perder hooooras frente a tu clóset pensando en qué ponerte por la mañana. Trata de verte bien, para sentirte bien. La verdad es que aquí miento un poco porque yo no me arreglo mucho, pero por lo menos una vez a la semana trato de enchinarme la pestaña, entaconarme y pavonear un rato. Las mujeres lo necesitamos, y si somos mamás mucho más.

Evita esas blusitas lindas de seda que con la más mínima gota de agua se quedan marcadas. La ropa clara también elimínala. Así si tu bebé te deja por la mañana un recuerdito cuando te despides de él, no tendrás que regresar a cambiarte.

Por último, trata de platicar con personas que estén viviendo lo mismo que tu. Tener un grupo de soporte es muy importante. Y cuando puedas, no hables de eso. Platicar con amigas que también estén viviendo otras cosas, ayuda a despejar la mente.

 

Escrito por Stephania Corpi — July 22, 2014

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