Hola, ¡qué gusto saludarlos! En este ocasión me gustaría compartir con ustedes el tema de la higiene dental de nuestros hijos.

 

Como ustedes saben, la higiene es un tema amplio del que podemos abordar diferentes líneas y del que como mamás estamos preocupadas por que nuestros hijos aprendan a llevarlo de manera autónoma en los primeros años de su vida. Pero como toda gran meta, requiere tiempo y paciencia, pues la formación de hábitos buenos, como la higiene dental, es un proceso de aprendizaje, constancia y ¡ejemplo!

 

Primeramente, habrá que distinguir que los dientes y las encías, son partes de nuestro cuerpo y están en constante contacto con alimentos y bebidas de muy diferentes composiciones; como azúcares, grasas, etc. Estos residuos, se van quedando en las bocas de nuestros hijos, aún cuando son muy pequeños y conviene aprender y dejar aprender cuanto antes, a los niños, a interesarse por este proceso.

 

Cuando tenemos un bebé en casa, a quien aún no le han salido los dientes, es importante entender que a pesar de que su alimentación esta exclusivamente compuesta por leche (ya sea materna o de fórmula) la higiene dental le aplica también.

 

Aunque de manera diferente, en el caso de los bebés, podemos mojar una gasa esterilizada y frotarla suavemente contra sus encías, provocando una limpieza de los residuos que la leche y otros alimentos (papillas) pueden dejar.

 

En el caso del bebé, ciertamente no estaremos aún creando un hábito en nuestro hijo, pero sí en el camino correcto de la higiene que más adelante pedirá su boca.

 

En el caso de nuestros niños ya con dientes, es muy recomendable hacer del hábito del cepillado, una rutina pedagógica que los introduzca a aprender a hacerlo de manera correcta y sin lastimarse, y al mismo tiempo formar una constancia del hábito de esta acción.

 

Existen algunos tips que quisiera compartirles para que podamos iniciar este proceso con éxito.

 

  • Es más recomendable que comience a llevarse a cabo con mayor regularidad de los 3 años en adelante.
  • Es deseable que haya aprendido ya a controlar el no pasar alimentos o fluidos a la garganta y permanecer con ellos en la boca. Si esto aún no es posible para tu chiquito, puedes comenzar a hacerlo con sólo el cepillo, sin pasta de dientes, para que el hábito comience.
  • Procura tener, tanto un cepillo de cerdas suaves y cortas, como una pasta de dientes infantil (que no son para consumo, pero no hacen daño si la consumiera por accidente) atractivas para él o ella, de princesas, de piratas, de un personaje, del mismo color que papá o mamá.
  • Deja que te vean cepillarte y te imiten, No te fijes tanto en la técnica, mientras mantengas cuidado sólo en que no se lastime. Es más importante forjar el hábito.
  • Ayúdale a colocar el cepillo de manera horizontal, a tomarlo con su mano y generar movimiento circulares suaves. No dejes que tenga cepillados fuertes u horizontales que puedan lastimar sus encías.
  • Conforme domine la práctica del cepillado, incorpora poco a poco un poco de pasta de dientes con flúor.
  • No olvides visitar al especialista en los dientes de los niños, un odontopediatra ante cualquier anomalía o sólo para una revisión.
  • Incorpora estos pasos a la rutina diaria, después del desayuno, la comida y antes de ir a dormir. Háganlo juntos, encuentra una canción afín o cántala con ellos. ¡Les encantará!
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Escrito por Paola Celis Sánchez — March 19, 2014

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